Los hombres que no pagan por sexo
'A todos mis agresores y abusadores, en especial a los que me dañaron desde pequeña dentro de mi familia: Reciban mi perdón, lo hice por amor a los que vienen detrás pero sobre todas las cosas por amor a mi misma, adios para siempre'
Cuando era prostituta, recuerdo haber pensado que un hombre que no se acostaba conmigo era un estúpido, pensaba - Pff, por que no me lo da si yo estoy re buena? a mí nadie me dice que no. Estar creyendo todo el tiempo en sexo, me hacía sentir que yo tenía que bajarme los pantalones con todo aquel que se me cruzaba, pero yo no quería eso, era automático. En ese mundo oscuro tambien conocí hombres que siempre respetaron a las mujeres, muchos me volvieron a poner mi chaqueta y me dijeron - No hagas eso, no te quiero para eso, quieres comer? Vamos a comer, yo te invito... En varias ocasiones chicos bebieron conmigo hasta la borrachera, pero nunca se aprovecharon de mí, solo querían hablar y supongo que yo los divertía en medio de la desgracia o probablemente les contaba mi mierda de vida que solo les daba pena... Varias veces me desperté en cuartos de hotel bonitos, sola y respetada en mi habitación, ellos se habían quedado en otra y me habían cuidado, me pagaron todo, incluso me habían regalado flores... Me cuidaron mis ángeles... Esos momentos eran fuertes, yo me sentía tan infeliz, tan poca cosa, era muy triste, pero a la vez me daba esperanza ver que no todo era malo y me decía - Mierda, en la vida también hay gente buena. No sé en otros países, pero en Colombia y en el lugar donde crecí siempre se hablaba de putas, de promiscuidad, no escuchaba de respeto hacia la mujer, estaba esclava en el machismo y era una cárcel para mí, casi todos los hombres de mi familia reían entre ellos jugando al más macho y lastimaron a muchas mujeres, rompieron muchos corazones... Amar es fácil y difícil cuando una ha tenido sexo por dinero, una queda marcada con la etiqueta y el prejuicio, deconstruirlo es jodido, pero se puede, solo toma tiempo. Cuando ya no ejercía la prostitución salía a la calle con miedo, con terror de que alguien me reconociera o me violara, no me sentía capaz de nada, tenía mi autoestima en el suelo pensando, ya no soy puta pero ahora que? Buenos hombres se enamoran de una porque son los otros los que ven nuestra luz mientras nosotras estamos atravesando la oscuridad y el infierno de la prostitución; todos ven la claridad, pero una está perdida y no encuentra la salida a nada. En ese camino encontré buenos seres humanos, caballeros, hombres buenos, padres amorosos y esposos fieles, yo no tenía nada de eso en mi vida, no conocía eso, no lo vi en mis padres ni en ninguna de mi familia, era desgarrador. Vi casos en los que algunas fueron rescatadas por el amor de un hombre bueno, otras simplemente no merecíamos ser amadas, una cree que nació en el infierno y que allí va a morir, que solo hay que esperar la muerte... Todo ya pasó, todo está bien, todo está perfecto ahora, sigue mi sanación.






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